miércoles, 16 de julio de 2014

Verlo es simplemente contentarse.

"Estar donde estaba él, era como estar en una exposición de arte". Verlo a él, era contemplar una obra. Un cuadro de un dibujo abstracto, de pinturas otoñales. Sin poder acercarme para ver las minúsculas lineas, trazos, pinceladas. Sin poder tocar su textura. Verlo a él, es simplemente admirarse y sonreir. Y al estar ahora donde está él, se fue el deseo de acercármele, de escudriñar a profundidad aquel cuadro, de tocarlo con la yema de mis dedos. Se fue él, sólo me queda su atiborrado recuerdo y la alegría de verlo y no sentir lo que sentí alguna vez".