martes, 21 de enero de 2014

Hacerle falta...

Me bastaba mirarlo a los ojos y desafiarlo con la mirada, los cinco-o tal vez diez- minutos de conversación en la concurrida esquina. Me bastaba su presencia para contemplarla. Ver desde sus ojos hasta la pared de su alma. Sentirlo cerca, aunque fuera a dos metros de distancia. "Y yo quería hacerle falta a él, como quien necesita una almohada para recostar la cabeza: descansar, pensar, soñar...Yo sólo quería hacerle falta a él. Y él ahora me hace falta a mí."

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