Claros días tú
me das
Cuando me miras deslumbras mi alma
La haces bailar
Mirada que arde en llamas
Destellos de gloria me da
¡Bendita mirada!
Delicioso manjar
No hace falta que me hables ni que me toques
Para sentir la ternura y pasión que escondes
Basta que tu mirada me rose
Basta que en tu silencio me recites
Los más dulces de los versos
Si tu mirada me besa, si tu mirada me suspende
Hasta las nubes en las cuales me acuesto
Entonces desde arriba todo lo contemplo
Entonces te creo lo que no me dices
Porque en tus ojos leo lo que tu alma escribe
Y mi corazón se embelesa y se hace poeta
Al descubrir
la elegancia de tu alma
La paz que irradia, su inocente desnudez
Y tus manos , tus manos son lirios
Que se vuelven pinceles en mi cuerpo
Pintas ternura,
ilusión y desesperanza
Y allá a lo más lejano del firmamento me llevas
cuando de tu boca brota un te quiero
No es que quiera que me quieras
Pues yo ya no sé si sólo te quiero
Cuando por ti desespero.
Porque te ansío tanto
Porque tiñes de primavera mis sueños
Es que conservo el asombro
Es que en tu mirada me pierdo.
Ni el agua más cristalina de un manatial
Se compara con con la transparencia de tus ojos
No, no me esquives la mirada
La mía es un espejo de la tuya
Cuando hablamos de amor
Como brisa
del mar te paseas por mi océano
Sutil andar
el tuyo
Apuesto caballero
Dímelo tú, dímelo con un verso
Porque tus
ojos
Se roban la escarcha del cielo
Cuando tu mirada acercas
Dímelo tú, dímelo con un beso
Cuando tu boca se aproxima a la mía
Cuando haga calor en nuestros cuerpos
¿porque duerme la luna en tus sonrisa
y hasta ella
quiesieran llegar mis dedos?
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